Normalmente, las personas diagnosticadas con algún tipo de trauma sufren dolores con intensidades variables y durante diferentes períodos. Las dolencias pueden llegar a ser tan agudas que en algunos casos los traumatólogos recomiendan opiacios para calmar al paciente pero, pese a que ese tratamiento genera alivio, los opioides tienden a generar adicción en los pacientes y un exceso de esa sustancia conllevaría a la muerte.
Dado los riesgos que implican el uso de opiacios, los especialistas en salud buscan otras alternativas que sean seguras y efectivas. Bajo ese enfoque, el cannabis medicinal sale a figurar, pues estudios previos sugieren que el cannabis medicinal tiene múltiples beneficios, entre ellos propiedades antiinflamatorias muy útiles para combatir dolores intensos sin generar dependencia ni tampoco representar un peligro para la vida.
Un reciente ensayo clínico titulado “Estudio piloto combinado que examina el dronabinol a base de cannabis para el dolor agudo después de una lesión traumática” determinó que los pacientes con trauma a quienes se les suministran cápsulas vía oral con THC consumen menos opiáceos que aquellos que no se someten a un tratamiento cannábico. Los autores explicaron que las personas diagnosticadas con traumatismo a los que se les administró THC oral experimentaron una “reducción nueve veces mayor en el consumo de opiáceos” en comparación a los que no ingirieron el THC.
Tal comportamiento fue más pronunciado entre los participantes que tenían experiencia previa con el cannabis. En particular, los investigadores emplearon dronabinol, una forma autorizada de delta-9-tetrahidrocannabinol, la sustancia psicoactiva del cannabis que puede utilizarse en el plano medicinal para tratar dolores crónicos.
De esta manera, el estudio concluyó que el dronabinol complementario reduce el consumo de opiáceos después de una lesión traumática y el efecto puede ser mayor en los pacientes consumidores de marihuana.
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